Las comunicaciones encontradas en el celular de Alain Torrico se convirtieron en uno de los principales elementos que maneja el Gobierno para sostener la hipótesis de un presunto plan de violencia y desestabilización durante las movilizaciones anunciadas por sectores afines a Evo Morales para noviembre.
Según el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, los registros telefónicos revelaron contactos entre Torrico y el expresidente, a quien supuestamente informaba sobre preparativos para generar enfrentamientos, violencia y muerte. Esos antecedentes también son vinculados por las autoridades con los 53 días de bloqueo que protagonizaron sectores evistas.
“Está establecido claramente que en este operativo se ha logrado obtener comunicaciones entre este señor Alain Torrico con el señor Evo Morales, al cual le notificaba de preparativos para sembrar luto, violencia y muerte de los bolivianos”, afirmó Oviedo.
La Policía aprehendió a dos personas durante un allanamiento en Cochabamba, donde encontró armas de fuego, dinamita y otros explosivos que, según la versión gubernamental, estaban destinados a ser utilizados durante las próximas protestas.
El comandante general de la Policía, Adrián Álvarez, sostuvo que el material incautado evidenciaría que detrás de las movilizaciones reivindicativas se estarían preparando acciones para causar daño a la población.
Los dos aprehendidos serán procesados por presunta tenencia, porte y portación ilícita de armas, además de fabricación de explosivos, mientras la Fiscalía continúa con las investigaciones.
El operativo también permitió encontrar restos óseos que preliminarmente corresponderían a una mujer y tendrían más de un año de antigüedad, por lo que se abrió otra investigación.
El hallazgo se produce antes de la marcha anunciada por sectores evistas desde Patacamaya hasta La Paz, prevista para el 6 de noviembre, en rechazo a las medidas económicas del Gobierno.
Para el Ejecutivo, los contactos telefónicos, las armas y los explosivos encontrados refuerzan la hipótesis de que las protestas podrían encubrir preparativos de violencia; una acusación que deberá ser demostrada en el curso de las investigaciones.