El presidente Rodrigo Paz afirmó que durante los últimos 20 años Bolivia se convirtió en refugio del crimen organizado y que la institucionalidad de la Policía y las Fuerzas Armadas estuvo subordinada al poder político.
“Bolivia no era de los bolivianos, sino Bolivia era casa del crimen organizado”, sostuvo al cuestionar las gestiones del Movimiento Al Socialismo (MAS) y destacar los recientes resultados de la Policía Boliviana en la lucha contra el narcotráfico y el narcoterrorismo.
Durante el acto de ascenso a generales de la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas, realizado este sábado, el mandatario pidió a la prensa y a la ciudadanía comparar los resultados de su primer año de Gobierno con los 20 años de administraciones anteriores, particularmente entre el 8 de noviembre y el 8 de noviembre.
Como ejemplos, mencionó la caída de Sebastián Marset, la investigación contra el exfiscal general Roger Mariaca por presuntos vínculos con el narcoterrorismo y la captura de uno de los principales líderes del Primer Comando de la Capital (PCC), que, según afirmó, vivía con lujos en Laguna, sin asumir responsabilidades ante la justicia.
“Quiero que los comparen, porque ahí vamos a ver el grado de éxito que tuvieron”, manifestó Paz, quien cuestionó el presunto encubrimiento de estructuras criminales desde instancias del Estado.
También sostuvo que, pese a esas dificultades, la Policía Boliviana actuó y destacó el trabajo de sus efectivos frente a las organizaciones delictivas.
En ese contexto, lamentó que la cobertura periodística se concentre en los escándalos y denunció que durante dos décadas se habría protegido un Estado paralelo vinculado al narcotráfico y la delincuencia, mientras el poder político condicionaba el trabajo de las instituciones encargadas de garantizar la seguridad del país.