De una convocatoria que se anunciaba organizada y centrada en un tema específico, el cabildo realizado en El Alto terminó derivando en una jornada marcada por la improvisación y la acumulación de demandas sectoriales. Lo que inicialmente se planteó como un encuentro unitemático concluyó en un pliego diverso impulsado principalmente por sectores campesinos del occidente, encabezados por el senador suplente Nilton Condori.
Las reglas iniciales buscaban ordenar la participación: asistencia obligatoria, un representante por sector y tiempos de intervención de entre 30 segundos y un minuto. Sin embargo, la apertura a que los participantes expongan sus demandas derivó en una sumatoria de pedidos que incluyeron, además de temas sectoriales, planteamientos políticos como la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Entre los oradores destacó la intervención del exejecutivo de la Central Obrera Boliviana, Jaime Solares, quien, con un discurso confrontacional, llamó a la movilización y cuestionó la situación económica del país.
La lectura de las resoluciones evidenció falta de coordinación. Los conductores del acto no mantuvieron un orden claro en la enumeración de los puntos, que pasaron de una secuencia inicial a saltos en la numeración. En algunos casos, incluso, se generaron confusiones sobre el contenido de las propuestas.
Uno de los momentos más representativos ocurrió cuando se mencionó la “aprobación de la Ley 157”, lo que posteriormente fue corregido para aclarar que se trataba de un pronunciamiento de rechazo a esa norma. De forma similar, se leyó como demanda la eliminación de los diputados suplentes, aunque luego se precisó que la propuesta apuntaba en realidad a la reducción de sus ingresos.
Las intervenciones también giraron en torno a la posibilidad de exigir la renuncia del presidente en un plazo de 15 días. No obstante, el propio Condori aclaró que ese plazo estaba dirigido a que la Asamblea Legislativa responda a la demanda de reducción de salarios de los asambleístas, de 23.000 a 10.000 bolivianos, además de otras medidas como la eliminación de la renta vitalicia para expresidentes.
Hacia el final, el cansancio de los asistentes y la dinámica del evento llevaron a aprobaciones generalizadas de los puntos leídos, lo que obligó nuevamente a los organizadores a precisar el alcance de algunas decisiones, especialmente aquellas relacionadas con eventuales pedidos de renuncia de autoridades.
En cuanto a la convocatoria, los organizadores esperaban la participación de alrededor de 10.000 personas; sin embargo, la asistencia se situó entre 1.500 y 2.000, en su mayoría provenientes de provincias del departamento de La Paz.
Aunque la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) se atribuyó la organización del cabildo, el desarrollo del evento reflejó tensiones internas y una limitada capacidad de convocatoria, en un contexto de divisiones dentro del sector.