Categoria: Política
Publicado 16 de marzo de 2026

En medio del desgaste de la clase política y del creciente malestar ciudadano por la crisis económica, ha comenzado a perfilarse una figura disruptiva dentro de la Asamblea Legislativa el senador de origen aimara de Nilton Condori de 38 años. Con un discurso frontal y sin demasiados filtros, Condori se abre paso en la escena política como una voz incómoda para el propio sistema que lo llevó al Legislativo.

Su irrupción no ha sido casual ni silenciosa. Desde sus primeras intervenciones públicas eligió un blanco tradicional de confrontación política: el combativo sector del magisterio. Condori apuntó contra ese gremio —históricamente movilizado y de tradición contestataria— cuestionando los aportes sindicales obligatorios y el manejo de recursos internos. Fue su primer choque con un actor social conocido por su carácter aguerrido y, muchas veces, por su tendencia a la confrontación con el poder político.

Pero si ese fue el inicio de su ruta antisistémica, el verdadero impacto de su discurso llegó cuando decidió apuntar hacia dentro del propio poder político.

Hoy, el senador tiene “con las barbas en remojo” a sus colegas parlamentarios. Su propuesta de reducir el salario de diputados y senadores -actualmente cercano a los 23.000 bolivianos- ha comenzado a instalar un debate incómodo dentro de la Asamblea.

Por eso su propuesta comienza a ganar terreno en la opinión pública. No necesariamente porque exista un consenso técnico sobre su viabilidad, sino porque conecta con un sentimiento extendido de frustración frente a un sistema político percibido como cerrado y poco autocrítico.

En ese contexto, Condori se mueve con habilidad dentro de un terreno que combina denuncia, simbolismo y exposición mediática. Su discurso rompe con la corrección política habitual del Parlamento y, al hacerlo, consigue algo que pocos legisladores logran: instalar agenda.

Si el próximo 11 de abril, Condori llega a reunir más de 40 mil personas en El Alto, señores del campo popular póngase a pensar en la necesidad de reinventarse o periclitar en el camino porque a partir de ese momento, esta figura emergente que viene de la comunidad Tajocachi, del municipio de Santiago, en la provincia Omasuyos de La Paz.

Comunicación directa y expansión mediática

Parte de ese fenómeno también se refleja en la creciente visibilidad digital de sus actividades. En los últimos días, el senador reveló que recibió como obsequio un equipo de Starlink, desarrollado por SpaceX, que utilizará para transmitir en vivo sus recorridos políticos.

El equipo, con conexión itinerante de alta velocidad, le permitirá realizar transmisiones desde cualquier punto del país durante la gira nacional que impulsa para promover la rebaja de sueldos parlamentarios.

La iniciativa surgió en El Alto, donde un grupo de simpatizantes encabezados por técnicos en telecomunicaciones decidió respaldar su campaña facilitándole la antena satelital con servicio activado por un año.

El gesto no solo fortalece su estrategia de comunicación directa con la ciudadanía, sino que también revela cómo su figura comienza a movilizar apoyos espontáneos en distintos sectores sociales.

La música como puente con el campo popular

Pero el fenómeno Condori no se explica únicamente por su discurso político. Existe otro elemento que ayuda a comprender su rápida conexión con sectores populares: su faceta artística.

El senador también es músico y ha participado en varios videoclips interpretando cumbia sureña con su grupo musical. Condori toca teclado y guitarra, y parte de ese material circula en plataformas digitales, donde muestra una imagen distinta a la del político tradicional.

Recientemente sorprendió al público al subir al escenario en un evento en Pucarani, donde interpretó música en vivo junto a un grupo que animaba la actividad. El gesto, lejos de ser anecdótico, revela una estrategia de proximidad cultural con el electorado popular.

En un país donde la música forma parte central de la vida comunitaria y festiva, esta faceta artística contribuye a proyectar una imagen más cercana y menos institucional. En otras palabras, Condori no solo habla al “pueblo”: también comparte sus códigos culturales.

Hoy Nilton Condori ya no es un desconocido. Su figura comienza a perfilarse como un fenómeno político en crecimiento que podría ocupar un espacio dentro del campo popular que, según diversos analistas, ha quedado parcialmente huérfano tras el desgaste político del Evo Morales y el declive de la influencia del Movimiento al Socialismo en ciertos sectores sociales.

Ese vacío político abre una oportunidad para nuevos liderazgos que, como Condori, buscan construir legitimidad a partir de un discurso antisistema, una narrativa de cercanía con la gente y una presencia mediática constante.

Los riesgos del ascenso

Sin embargo, el ascenso de esta figura emergente también enfrenta riesgos. En política, la credibilidad es un capital frágil que se construye lentamente, pero puede derrumbarse con rapidez.

Por ejemplo, si en su entorno político comienza a rodearse de figuras controvertidas como Edman Lara, su narrativa antisistema podría perder consistencia. La asociación con actores que arrastran sus propias polémicas podría debilitar la imagen de renovación que Condori intenta proyectar.

Y ese es, probablemente, el mayor desafío para quien hoy intenta posicionarse como un crítico del sistema desde dentro del sistema.

La pregunta de fondo es si Nilton Condori logrará transformar su irrupción mediática en un liderazgo político duradero o si quedará como una figura pasajera dentro del siempre convulso escenario político boliviano.

Por ahora, lo cierto es que ha logrado algo que pocos políticos consiguen: incomodar a los gremios tradicionales, incomodar a los parlamentarios y, al mismo tiempo, conectar con un sentimiento de hartazgo que atraviesa a buena parte de la sociedad boliviana. En tiempos de crisis, ese tipo de discursos -mezcla de protesta, cultura popular y comunicación directa- suelen encontrar terreno fértil para crecer.