El coronel Adrián Javier Álvarez Arismendi fue posesionado por el presidente Rodrigo Paz como nuevo comandante general de la Policía Boliviana a.i., en reemplazo de Mirko Sokol, quien dejó el cargo alegando motivos personales.
El acto de posesión se realizó en el Palacio Quemado, donde también fue designado el coronel Roger Roca como nuevo subcomandante general de la Policía Boliviana a.i.
En su primer discurso como jefe de la institución, Álvarez planteó una nueva etapa basada en “escuchar adentro y escuchar afuera”, tanto las necesidades de los más de 38.000 efectivos policiales como las demandas de seguridad de la población.
El nuevo comandante anunció que concentrará sus esfuerzos en una “lucha frontal” contra el crimen organizado, el narcotráfico, la trata y tráfico de personas, la legitimación de ganancias ilícitas y otros delitos conexos.
“No vamos a permitir que nuestro país sea utilizado por estas organizaciones”, afirmó Álvarez, quien prometió un trabajo “estratégico, organizado” y acompañado de procesos institucionales y educativos para fortalecer una nueva doctrina policial.
El nuevo jefe policial también planteó recuperar el acercamiento con la comunidad y el espacio que, a su criterio, merece la institución, con énfasis en la prevención como una de las principales herramientas contra la criminalidad.
“En la prevención está el éxito en la lucha contra la criminalidad”, sostuvo.
Álvarez asumió el mando después de 31 años de carrera institucional y cerró su intervención agradeciendo a su esposa, hijos y padres por el respaldo recibido durante su trayectoria policial.
El relevo se produce después de la salida de Sokol, en un momento en que la Policía enfrenta el desafío de recuperar la confianza ciudadana y fortalecer su capacidad de respuesta frente al crimen organizado y el narcotráfico.