El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Romero Saucedo, salió del país y se declaró en el exilio junto a su familia, según comunicó en sus redes sociales. El motivo: teme ser encarcelado o aparecer muerto en medo de la actual guerra que el gobierno ha librado en contra las redes criminales del narcoterrorismo.
Saucedo se ha sentido bajo sospecha tras la caída de Roger Mariaca, actualmente detenido en el cárcel de Cantumarca, Potosí, sindicado de ser cabecilla de una red de protección judicial a los miembros del narcoterrorismo encabezado por Sebastián Marset.
Este es su mensaje difundido en sus redes sociales
YO, DESDE AFUERA, PUEDO SER MÁS ÚTIL QUE ESTANDO EN UNA CÁRCEL O MUERTO.
A partir de hoy, este sacrificio se convertirá en símbolo de una familia que decide enfrentar la tiranía de los cobardes, de los mentirosos, de aquellos a quienes les gusta dividir hogares. A partir de hoy, ustedes tampoco callen nada ante esos cobardes.
Por esos peligros que hoy les expongo, sabiendo además que en Bolivia — como se lo dije en aquella entrevista a Fernando del Rincón en CNN — EL SICARIATO LE DOBLÓ EL BRAZO AL ESTADO, teniendo como realidad el asesinato de Víctor Hugo Claure, Decano del Tribunal Agroambiental, un caso que el gobierno y la Fiscalía prefirieron meter debajo de la alfombra y no investigar, algo que no me cansaré de cuestionar. Lo mataron porque afectó intereses de corruptos y son cómplices quienes hasta el día de hoy encubren ese hecho. No quiero que me pase lo mismo, por eso prefiero irme.
He salido del país, estoy con toda mi familia en el exilio. Pasaré a engrosar la lista de aquellos que, en tiempos de democracia, aún son perseguidos. Le contaré al mundo que en mi país ES PECADO CUESTIONAR AL PODER POLÍTICO Y QUE SE ASESINAN MAGISTRADOS CON TOTAL IMPUNIDAD Y COMPLICIDAD DE LAS ESFERAS DEL PODER.
Qué irónica que es la vida: ayer peleé la liberación de presos políticos y el retorno de compatriotas al país; hoy termino exiliado junto a mi esposa y mis tres niños.
El gobierno ya tiene un trato con quien se pretende que ejercerá mi suplencia. Quiero decirles una cosa muy clara: ¡NO VOY A RENUNCIAR AL CARGO QUE ME DIO EL VOTO DEL PUEBLO CRUCEÑO!
Mi exilio no significa una renuncia. La Sala Plena del TSJ tiene quórum para funcionar aún sin mi presencia.
Retornaré al país cuando las condiciones hayan cambiado, cuando mi libertad y mi vida dejen de estar en peligro, y no solo la mía, sino la de mi esposa e hijos.
He salido sin tener procesos abiertos, pero sé que empezarán pronto.
Los años pasan rápido. LAS TIRANÍAS NO TERMINAN BIEN.
Ojalá Bolivia pueda recomponerse pronto. Todavía hay tiempo, si es que la voluntad prima más que los apetitos personales de unos cuantos.
A todas mis hermanas, les encargo a mis padres. Quiero volver y abrazarlos, quizás con más lentitud al caminar ellos y yo con sus nietos más grandes. Seguramente con algo de sabiduría que me habrá otorgado el exilio, pero con el mismo amor por mi país.
Gracias a todos los medios de comunicación. La labor de ustedes será fundamental para acompañar a mi familia y exponer a los abusivos del poder que intentarán arremeter contra mujeres y adultos mayores, por el solo hecho de ser mi familia.
Que Dios nos bendiga.