Categoria: Política
Publicado 8 de septiembre de 2026

De “Bolivia Cambia, Evo Cumple” al BOL-39 de Rodrigo Paz. Cambian los nombres, los gobiernos y el discurso, pero vuelve a aparecer una vieja fórmula de la política boliviana: grandes programas públicos traducidos en obras visibles, como canchas, tinglados e infraestructura deportiva.

El presidente Rodrigo Paz anunció la ejecución del Programa BOL-39, que contempla 220 proyectos de infraestructura deportiva en unidades educativas de todo el país. Solo en La Paz se prevé la construcción de 67 proyectos en 35 municipios, con una inversión de Bs 92,5 millones, en beneficio de más de 3.700 estudiantes. El Gobierno presenta estas obras como infraestructura de uso múltiple para las familias y como parte de una política de descentralización bajo el esquema 50/50.

La comparación con el pasado resulta inevitable. Durante los gobiernos del MAS, primero con Evo Morales y posteriormente con Luis Arce, la inversión pública estuvo acompañada por programas y actos de entrega de canchas, tinglados y otras obras de infraestructura, muchas de ellas convertidas en símbolos de gestión gubernamental. El programa Bolivia Cambia, Evo Cumple, ejecutado a través de la UPRE, terminó siendo también cuestionado por denuncias de obras deficientes, proyectos inconclusos y el uso político de la inversión pública.

Ahora Paz retoma, aunque bajo otra estructura y con otro discurso, una fórmula que los bolivianos ya conocen: llevar la obra pública hasta el municipio, inaugurar infraestructura visible y convertirla en la expresión concreta de la presencia del Estado.

El BOL-39/2024 es el código de identificación del Programa Nacional de Infraestructuras Complementarias para Espacios Deportivos en Unidades Educativas de Bolivia. Se trata de un programa financiado mediante un crédito de 50 millones de dólares de FONPLATA y ejecutado por el Fondo Nacional de Inversión Productiva y Social (FPS), junto al Ministerio de Educación.

El programa contempla la construcción de tinglados, canchas y módulos deportivos en unidades educativas de distintos municipios del país. Su implementación comenzó con la firma de convenios intergubernativos entre el FPS y los gobiernos municipales y las autonomías indígena originario campesinas, como paso previo a los procesos de licitación y contratación.

Según el Gobierno, los proyectos fueron seleccionados después de tres etapas: verificación documental y de elegibilidad, evaluación técnica e inspección de campo y priorización final.

El presidente Paz defendió el programa bajo el argumento de que “no es el gasto por el gasto”, sino infraestructura que puede tener múltiples usos para las familias. También destacó que los proyectos son producto de una coordinación entre ministros, alcaldes y parlamentarios.

La meta oficial es que las obras sean de ejecución rápida y estén concluidas entre 120 y 140 días después de iniciado el proceso de contratación.

El problema no está necesariamente en construir una cancha o un tinglado. La pregunta es qué modelo de inversión pública quiere construir el Gobierno de Rodrigo Paz y si aprendió de los errores de los gobiernos anteriores.

Porque una obra deportiva puede beneficiar a estudiantes y comunidades, pero también puede convertirse en una herramienta de visibilidad política cuando la gestión pública termina midiéndose por el número de canchas entregadas y no por la calidad, sostenibilidad y utilidad de las inversiones.

Paz ha prometido una mayor descentralización de los recursos y una distribución 50/50 entre los distintos niveles del Estado. Esa apuesta puede ser positiva si significa que los municipios tendrán mayor capacidad para decidir y ejecutar proyectos de acuerdo con sus necesidades.

Pero la descentralización también exige control, transparencia y fiscalización.

El antecedente del Bolivia Cambia, Evo Cumple debería servir precisamente para eso. No basta con construir rápido. Hay que construir bien, evitar sobreprecios, garantizar la calidad de las obras y, sobre todo, impedir que la inversión pública termine convertida en propaganda gubernamental.

El propio Gobierno asegura que el BOL-39 es mucho más que una “canchita sintética”. El ministro Óscar Mario Justiniano sostuvo que este tipo de infraestructura contribuye al desarrollo integral de los estudiantes.

Ahora le corresponde demostrarlo con resultados.

La diferencia entre el BOL-39 y las viejas “canchitas” del MAS no estará en el nombre del programa ni en el color político del Gobierno. Estará en si las obras duran, cumplen su función y responden realmente a las necesidades de las comunidades.

Porque Bolivia ya conoce la política de la obra visible.

Lo que falta comprobar es si esta vez habrá también calidad, control y resultados.

Comparte esta noticia

Últimas noticias

loader-image
La Paz, BO
Sep 9, 2026
temperature icon 5°C
nubes
100 %
9 Km/h
Clouds: 100%
Amanecer: 6:32 am
Atardecer: 6:27 pm