La conductora y activista María Galindo vivió este martes 17 de marzo de 2026, un episodio de alta tensión en su espacio titulado “Barricada” de radio Deseo, donde su habitual estilo confrontacional terminó generando un quiebre con su invitado, el exrector de la UMSA y exdefensor del Pueblo, Waldo Albarracín.
El incidente se produjo durante la presentación del invitado, cuando Galindo adoptó un tono crítico y personal, recordando episodios pasados. En particular, hizo alusión a un desencuentro ocurrido en la crisis de octubre de 2019, cuando – dijo recordaba – Albarracín no habría facilitado una entrevista con Luis Fernando Camacho, en medio del escenario político que derivó en la renuncia de Evo Morales.
Mientras la conductora desarrollaba una introducción extensa y crítica, Albarracín permaneció en silencio, con los brazos cruzados, esperando su turno para intervenir. El ambiente fue escalando hasta que el invitado solicitó la palabra para responder a lo que consideró una exposición cargada de cuestionamientos personales.
Al tomar la palabra, Albarracín marcó un límite claro en el intercambio y lanzó: “No te permito que ofendas mi dignidad”. La frase generó un punto de quiebre en la conversación y elevó la tensión en el estudio.
La respuesta de Galindo fue inmediata y en un tono igualmente firme: “Tú a mí no me puedes permitir ni prohibir nada”. Tras este intercambio, Albarracín decidió levantarse de su asiento y retirarse del estudio, no sin antes ponerle el último letrerito de “facha” en la cabeza de María Galindo, cerrando así el episodio.
El hecho, poco habitual incluso en espacios de debate intenso, se difundió rápidamente en redes sociales a través de videos que registraron el momento. El episodio vuelve a poner en debate los límites del estilo confrontacional en la comunicación y su impacto en la calidad del diálogo público. Es evidente que el término utilizado por Waldo Albarracín forma parte del lenguaje cotidiano en ciertos ámbitos; sin embargo, el episodio deja un precedente que podría ser replicado por futuros invitados como una forma de cortar la dinámica del programa y tomar y evitar la violencia verbal.