La bancada de la alianza Libre enfrentará una de sus primeras pruebas políticas de alto impacto en la Asamblea Legislativa con la interpelación al ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, prevista para el próximo 5 de mayo por el caso de las 32 maletas ingresadas irregularmente al país y las cajas fuertes vinculadas al narcotraficante Sebastián Marset. La sesión no solo pondrá bajo presión al Gobierno, sino también medirá la verdadera capacidad de articulación y cohesión de la fuerza política que llevó a Jorge Tuto Quiroga al poder.
La senadora Tomasa Yarhui confirmó que, de todas las interpelaciones promovidas por la oposición y sectores críticos, la única que permanece vigente es justamente la dirigida contra Oviedo. El hecho cobra relevancia en un contexto marcado por rumores de fracturas internas, desencuentros y “traiciones” dentro de Libre, una alianza que, tras las elecciones, comenzó a exhibir señales de desgaste y pérdida de disciplina parlamentaria.
En los pasillos legislativos circula la percepción de que la contundencia política que mostró Libre en noviembre ya no es la misma. Las diferencias entre bloques regionales, disputas por espacios de poder y el alejamiento de algunos legisladores habrían debilitado la capacidad de acción coordinada de la alianza. Bajo ese escenario, la interpelación al ministro de Gobierno aparece como una oportunidad para demostrar si el oficialismo todavía conserva músculo político suficiente para sostener una agenda de fiscalización y control.
La presión también recae sobre la conducción legislativa. Yarhui cuestionó que varias interpelaciones hayan perdido vigencia por demoras en su programación, entre ellas las dirigidas a los ministros de Obras Públicas, Economía y Defensa por el accidente del avión Hércules de la FAB que transportaba billetes del Banco Central. Según la legisladora, la tardanza terminó vaciando de contenido político temas que requerían respuestas inmediatas.
“El problema es que nos están programando después de dos meses”, reclamó la senadora, al sostener que asuntos sensibles para la población pierden relevancia cuando las autoridades son convocadas demasiado tarde. A su juicio, el Legislativo y el Ejecutivo deben coordinar con mayor celeridad para garantizar procesos de fiscalización oportunos y útiles para la ciudadanía.
En ese marco, el caso de las maletas se convierte en un examen político doble: para el ministro Oviedo, que deberá responder sobre un tema asociado al narcotráfico y la seguridad del Estado; y para Libre, que intentará demostrar que, pese a las fisuras internas y el desgaste prematuro, todavía puede actuar como una fuerza cohesionada capaz de imponer agenda y generar presión política sobre el Gobierno.