El exalcalde de La Paz y excanciller Ronald MacLean lanzó una de las críticas más duras contra la administración de Rodrigo Paz en medio de la creciente conflictividad social y política que atraviesa el país.
Parafraseando al expresidente Víctor Paz Estenssoro, MacLean sostuvo que un gobierno que no logra ser querido ni respetado al menos debe ser temido, en referencia a la necesidad de ejercer autoridad frente a bloqueos, movilizaciones y sectores que buscan desgastar al Ejecutivo.
La frase no solo evocó el viejo estilo de conducción política del MNR, sino que expuso la percepción de debilidad que comienza a rodear al actual gobierno.
Para MacLean, el principal problema de Rodrigo Paz no es únicamente la presión sindical o las protestas impulsadas por la COB y sectores radicalizados, sino la falta de decisión política para ejercer plenamente el poder conferido por las urnas.
El exdiplomático consideró que el mandatario continúa reaccionando con excesiva cautela mientras grupos movilizados incrementan sus exigencias y avanzan hacia pedidos de renuncia presidencial.
En su criterio, el Gobierno transmite una imagen de fragilidad institucional que termina alentando nuevas presiones y demandas corporativas, según Brújula Digital.
El exalcalde también cuestionó la composición del gabinete ministerial y advirtió que el proyecto político de Paz corre el riesgo de agotarse prematuramente si no produce cambios profundos en su equipo y en su estrategia de conducción.
Según MacLean, el Gobierno fue elegido para desmontar el modelo heredado del masismo, pero hasta ahora no ha logrado aplicar medidas estructurales ni consolidar autoridad política.
Incluso alertó que la administración actual podría terminar “quemando la casa para pasar el invierno”, sacrificando reformas de fondo únicamente para ganar tiempo frente a la crisis.
El mensaje de MacLean dejó entrever una exigencia de mano más firme y aplicación estricta de la Constitución frente a sectores que paralizan carreteras y promueven convulsión social.
Aunque aclaró que el presidente no debe recurrir a la violencia, sí remarcó que el Estado tiene la obligación de garantizar el orden y evitar que grupos minoritarios condicionen la estabilidad del país.
En el fondo, su reflexión recupera una vieja lógica del poder boliviano: cuando un gobierno pierde capacidad de autoridad, la crisis deja de ser solo política y comienza a convertirse en un problema de supervivencia institucional.
En ese contexto, añadió: “Debido a esa dificultad (de no tener personas que tomen decisiones), los gobiernos han estado surgiendo y cayendo. Tenemos unas Fuerzas Armadas y una policía que tienen una misión constitucional y no la están cumpliendo”.