La diputada del PDC, Katherine Pinto, cuestionó duramente la conducción del vicepresidente y presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional, Edmand Lara, y afirmó que su gestión está llevando al Legislativo al “ridículo” institucional por la forma en que administra las interpelaciones a ministros del gabinete de Rodrigo Paz.
Pinto sostuvo que Lara habría convertido la fiscalización parlamentaria en una herramienta para desgastar al Gobierno y buscar censuras, antes que en un mecanismo serio de control institucional.
El cuestionamiento surgió este jueves, cuando debía realizarse la interpelación al ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, por los 53 días de bloqueo. El ministro llegó puntualmente a las 10:00, pero la sesión no pudo instalarse por falta de quórum.
Según Pinto, en lugar de declarar un cuarto intermedio, como establece el procedimiento en determinadas circunstancias, Lara decidió suspender el acto sin fijar una nueva fecha.
Oviedo ya había sido interpelado el 26 de agosto por la lucha contra el narcotráfico y recibió el voto de confianza de 82 asambleístas, frente a 36 votos por la censura y 35 abstenciones. Para esta nueva interpelación, los impulsores eran los jefes de bancada de Libre, Rafael López y Liza Claros.
Pinto identificó cuatro principales deficiencias en la conducción de Lara:
- 1. Desconocimiento del procedimiento parlamentario.
Cuestionó que Lara no conozca, según dijo, el reglamento que rige las interpelaciones y que tenga que recurrir a consultas antes de tomar decisiones sobre el desarrollo de las sesiones. - 2. Improvisación y falta de criterio.
Observó cambios de decisión frente a situaciones similares. Señaló que anteriormente, ante la falta de quórum, se optó por un cuarto intermedio, mientras que esta vez se decidió suspender la interpelación sin establecer nueva fecha. - 3. Fiscalización convertida en escenario mediático.
Pinto acusó a Lara de dar vía libre a interpelaciones destinadas a desgastar políticamente al Gobierno o generar exposición pública para algunos legisladores. Incluso calificó de “show mediático” la actitud de los interpelantes que, según afirmó, permanecieron fuera del hemiciclo. - 4. Temas que, a su juicio, deterioran la imagen institucional del país.
Pinto consideró que convocar interpelaciones sobre asuntos como el denominado caso “narcomaderas” termina proyectando una imagen negativa no solo del Gobierno, sino de Bolivia.
“Es una persona muy cambiante, es una persona, no es estable mentalmente a veces y parece que eso ha pasado hoy”, haciendo perder el tiempo a los legisladores, declaró a radio Panamericana.
“Hay una actitud irresponsable de algunos diputados y del vicepresidente Lara”, sostuvo Pinto, al lamentar que se prioricen disputas políticas e interpelaciones mientras quedan relegados asuntos que considera de mayor trascendencia nacional, como las propuestas de reforma de la Constitución Política del Estado.
Para Pinto, la Asamblea debería recuperar seriedad institucional y concentrarse en debatir soluciones a los principales problemas del país, en lugar de convertir la fiscalización en un escenario de confrontación política y exposición mediática.