Domingo, 4 de octubre de 2026. Roger Mariaca llegó a la Fiscalía General del Estado y convirtió su gestión en un ejercicio de poder que, según sus críticos, terminó desbordando los límites de la institucionalidad. En una institución llamada a defender la legalidad y el libre pensamiento, se instaló una imagen de autoridad fuerte, acompañada de símbolos de identidad y lealtad alrededor de su figura.

Uno de esos símbolos fue la corbata verde. Mariaca comenzó a utilizarla y, progresivamente, el color se convirtió en una señal visible dentro del Ministerio Público. El verde, asociado también con Santa Cruz, de donde es oriundo el exfiscal, terminó extendiéndose desde esa región hacia Sucre y otros departamentos.

Lo llamativo fue que la corbata no quedó restringida a los actos protocolares. Desde auxiliares y funcionarios administrativos hasta fiscales de distintos niveles, comenzaron a lucirla en diferentes tonos. Algunos la llevaban puesta; otros la tenían en el bolsillo para utilizarla al ingresar a oficinas o participar en actividades institucionales.

En los actos públicos, la imagen se repetía. Los funcionarios aparecían vestidos con la corbata verde y, en el caso de las mujeres, con pañoletas del mismo color, convirtiendo la vestimenta en un distintivo visible de pertenencia a la institución durante la gestión de Mariaca.

Para sus críticos, aquello dejó de ser una simple elección de vestimenta y adquirió el carácter de un símbolo de poder, identificación y lealtad alrededor del entonces fiscal general. La uniformidad proyectaba una imagen de cohesión en torno a quien dirigía la institución.

La presencia de estos símbolos, sumada al círculo de colaboradores que rodeaba a Mariaca, alimentó la percepción de una Fiscalía cada vez más personalizada en la figura de su máxima autoridad.

ROMA, EL OTRO SELLO DE MARIACA
El otro elemento que llevó el nombre de Mariaca fue ROMA (Roger Mariaca), presentado por el propio Ministerio Público como un “ecosistema tecnológico integral” destinado a articular gestión fiscal, persecución penal, inteligencia de datos, interoperabilidad institucional y custodia digital.
La plataforma integró información relacionada con procesos penales, expedientes, víctimas y testigos, información forense, administración, recursos humanos, régimen disciplinario y transparencia. También avanzó en la conexión con otras instituciones, entre ellas el Órgano Judicial, la Policía y gobiernos municipales.

El alcance de este sistema convierte a ROMA en algo más que una herramienta administrativa: un nodo de concentración e intercambio de información alrededor del Ministerio Público.
La pregunta que queda abierta, especialmente tras la crisis que terminó con la salida y aprehensión de Mariaca, es hasta dónde llegó esa arquitectura de información, quiénes tuvieron acceso a ella y qué controles existían sobre los datos acumulados durante su gestión.
Así, la corbata verde y ROMA terminaron siendo dos símbolos distintos de una misma época en la Fiscalía: uno visible, asociado a la identidad y lealtad institucional; el otro tecnológico, vinculado a la concentración y circulación de información.