El presidente Rodrigo Paz anunció este viernes una ofensiva diplomática para reparar la imagen internacional de Bolivia, luego de que se descartara la denuncia sobre un supuesto cargamento de «narco-maderas» enviado a Chile. El mandatario afirmó que el Gobierno desplegará una estrategia de reposicionamiento del país en los mercados internacionales y buscará recuperar la confianza de los socios comerciales afectados por el caso.
Paz explicó que la respuesta del Ejecutivo no se limitará a las acciones legales que correspondan, sino que incluirá una campaña de promoción internacional. «Estoy viajando y estamos enviando emisarios a todo el mundo, no pensando en generar un éxito para un tema político, sino pensando en reposicionar Bolivia en el mundo», sostuvo al remarcar que el episodio dejó una lección sobre el impacto que puede tener una denuncia sin pruebas.
El jefe de Estado también marcó distancia de cualquier discurso de confrontación con los países vecinos. Aunque anunció que se asumirán las acciones necesarias tras la acusación falsa, dejó en claro que Bolivia no buscará abrir un conflicto con Chile ni con Brasil.
«Se tomarán las acciones, pero aquí no hay que ser antibrasileños ni antichilenos; hay que ir en la búsqueda de la verdad. Ambos países son parte de una alianza comercial a futuro para salir adelante», afirmó.
La polémica surgió a comienzos del mes pasado, cuando un fiscal de Arica informó sobre un cargamento de 108 toneladas de madera boliviana que presuntamente contenía sustancias controladas. La denuncia provocó la paralización temporal de las exportaciones del sector y motivó operativos contra empresas madereras bolivianas. Sin embargo, las pruebas de laboratorio conocidas el jueves confirmaron que los tablones no contenían ningún tipo de estupefaciente.
Para Paz, el mayor perjuicio no fue únicamente económico, sino reputacional. Señaló que varias empresas que habían logrado abrir mercados internacionales quedaron bajo sospecha debido a una denuncia que finalmente resultó infundada.
«El daño que se ha hecho es muy grande, pero lo que más me duele es que algunos lo aprovecharon políticamente, creyendo que le hacían daño al Gobierno, cuando en realidad le hacían daño a empresarios que llevan varios años ganando mercados», lamentó.
El mandatario también cuestionó a los actores políticos que, a su juicio, utilizaron el caso para atacar al Gobierno antes de que existieran resultados periciales. Consideró que esa actitud terminó afectando a un sector productivo que genera divisas y proyecta la imagen del país en el exterior.
«No podemos hacer uso político sin saber la verdad, hacerle daño a empresarios bolivianos que están sacando al país adelante», afirmó.
Con la denuncia descartada, el Ejecutivo ahora apunta a reconstruir la credibilidad de Bolivia ante sus socios comerciales mediante una agenda diplomática y comercial que, según Paz, buscará evitar que un episodio similar vuelva a poner en riesgo las exportaciones nacionales.