La Alcaldía de La Paz declaró emergencia sanitaria y ambiental después de 11 días consecutivos de basura acumulada en las calles, evidenciando el fracaso de las gestiones para restablecer el servicio de recojo de residuos a cargo de La Paz Limpia.
El alcalde César Dockweiler recurrió al régimen de emergencia cuando la crisis ya había superado el tiempo considerado admisible de exposición de los residuos, mientras el problema se agravaba en distintos puntos de la ciudad.
El propio burgomaestre reconoció que la situación llegó a un límite crítico y advirtió que podría empeorar durante el fin de semana. La acumulación de basura, expuesta a temperaturas de hasta 35 grados, acelera su descomposición y eleva los riesgos sanitarios y ambientales.
La declaratoria, respaldada por el COMURADE, busca ahora habilitar medidas inmediatas para retirar los residuos y recuperar la limpieza urbana. Sin embargo, la emergencia también deja en evidencia una gestión que no logró resolver el problema durante 11 días y terminó reaccionando cuando la crisis ya estaba instalada en las calles.
Mientras la Alcaldía anuncia acciones correctivas, la pregunta es inevitable: ¿por qué se esperó 11 días para actuar ante una emergencia que era visible para toda la población?