Categoria: Política
Publicado 17 de septiembre de 2026

Marco Antonio Oviedo y Ernesto Justiniano soportaron más de ocho horas de cuestionamientos en la Asamblea Legislativa para explicar las razones de la ampliación del Estado de Excepción solicitada por el presidente Rodrigo Paz.

La sesión, convocada para las 16:00, comenzó con 25 minutos de retraso y terminó a las 00:20. Lo que debía ser una discusión concentrada en un solo tema terminó en una maratón de 36 preguntas de senadores y 122 de diputados, muchas de ellas alejadas del motivo de la convocatoria.

En lugar de concentrarse en el Estado de Excepción, los legisladores llevaron al debate asuntos como Evo Morales, los acuerdos con el FMI, las filas por combustible, los bloqueos e incluso la relación entre Rodrigo Paz y Edmand Lara.

Una pregunta pretendió que el Gobierno garantizara que durante los próximos 90 días no habría bloqueos, como si una protesta social pudiera ser programada desde Palacio.

La senadora Soledad Chapetón dedicó parte de su intervención a cuestionar las declaraciones del vocero presidencial José Luis Gálvez sobre los militantes del MAS que continúan trabajando en la administración pública. Otros preguntaron cuándo sería detenido Evo Morales.

Incluso un senador de APB-Súmate preguntó por qué Paz y Lara no se “abuenaban” por el bien de Bolivia. Difícil encontrar una relación más lejana con el Estado de Excepción.

La tensión también alcanzó a Oviedo cuando Lara le advirtió que no aceptaría una “talla de dictador”.

Y ahí estuvo la diferencia: Oviedo y Justiniano decidieron no convertir la sesión en una pelea política.

Tenían la posibilidad de responder a cada provocación, entrar en la confrontación y devolver golpe por golpe. Optaron, por lo contrario: escuchar, explicar y mantener la compostura, porque habían sido convocados para defender técnicamente una decisión del Ejecutivo y no para protagonizar un enfrentamiento político.

Ese fue su verdadero aguante.

Durante más de ocho horas soportaron preguntas, críticas y reproches que, por momentos, se alejaron completamente del tema central. Oviedo contuvo incluso su reacción durante el incidente con Lara, mientras Justiniano mantuvo la misma línea frente a los cuestionamientos dirigidos a Defensa.

Paciencia, disciplina y control de la reacción. Eso explica el carácter estoico de ambos ministros.

La fiscalización parlamentaria es legítima y las críticas forman parte de la democracia. Pero cuando una sesión convocada para discutir una medida concreta termina hablando de casi todo, la capacidad de mantener el foco también se convierte en una forma de resistencia política.

Oviedo y Justiniano no necesitaban ganar una pelea.

Necesitaban aguantarla hasta el final.

Y lo hicieron durante más de ocho horas, en una de las sesiones más extensas y tensas de la actual gestión legislativa.

Y lo mínimo que deberían recibir es una felicitación pública del presidente Rodrigo Pazl porque ambos ministros se jugaron con todo y salieron con la misión cumplida.

Comparte esta noticia

Últimas noticias

loader-image
La Paz, BO
Sep 17, 2026
temperature icon 7°C
muy nuboso
93 %
6 Km/h
Clouds: 59%
Amanecer: 6:26 am
Atardecer: 6:28 pm