El anuncio de la renuncia del presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Romer Saucedo, no causó el impacto esperado para que sus colegas o el mundo político que simpatiza con él, le pidan que se queden en el cargo. Al contrario, recibió muchas críticas porque desde el 7 de enero de 2025 la justicia no cambió.
Aunque la Ley 025 del Órgano Judicial establece un periodo de 3 años para la presidencia del TSJ, por lo que su mandato debía durar hasta enero de 2028, Saucedo decidió dejar el cargo antes del tiempo, debido a que sus pedidos de mejor presupuesto no fueron tomados en cuenta en el reciente PGN-2026 reformulado.
Saucedo dijo que se va satisfecho y tranquilo por haber recuperado la independencia de un órgano que siempre fue manipulado por el poder político. Sin embargo, sus críticos le observan la promesa de reformar la justicia.
Promesas y frases clave
Cuando Romer Saucedo juró como presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) el 7 de enero de 2025, dejó varias frases grandilocuentes grabadas en actas e intervenciones públicas:
- Sobre la independencia política:
» La justicia no debe estar sometida a ningún tipo de poder, ni poder económico, ni poder político, ni poder social. La justicia debe ser como el árbitro en un partido de fútbol: cobrar la sanción que tenga que cobrar y castigar a quien tenga que castigar».
- Sobre erradicar la corrupción y el sometimiento: En eventos posteriores como la Cumbre para la Reforma Judicial, remató con frases como:
«Antes había un capataz que dirigía a los hijos de la Justicia; ese capataz se llamaba Ministerio de Justicia…» y prometió «el inicio de una justicia transparente, humana y que no esté al servicio del poder político… para hablar de lo mal que está nuestra justicia, de la corrupción y de la manipulación política, y que eso no se repita nunca más».
- Promesa de cambio y «orgullo»: Visiblemente emocionado y al borde del llanto, juró trabajar bajo estricto apego a la Constitución para dejar una justicia de la cual sus hijos sientan «orgullo de ser bolivianos».
El contraste con su renuncia: La narrativa para el titular
A finales de julio de 2026, al anunciar desde San Ignacio de Velasco que pondrá su cargo a disposición, Saucedo prefirió culpar al Ejecutivo y a la falta de recursos en lugar de asumir la falta de avances en la reestructuración del sistema:
- Justificó su paso al costado acusando al Gobierno de no otorgar presupuesto al Órgano Judicial y calificando a las autoridades de «mentirosos» con quienes «ya no se puede charlar».
- Tras más de un año y medio de gestión, los vicios estructurales del sistema (mora procesal, desorden administrativo, corrupción en juzgados e injerencia política) continuaron intactos.
- Prometió una reformulación integral sin «cumbres para la foto», pero terminó saliendo en medio de pugnas presupuestarias y sin haber logrado reformas sustanciales en el servicio al ciudadano.
El quiebre judicial para la liberación de Camacho y líderes opositores

El vínculo público más directo ocurrió en agosto de 2025. Bajo la conducción de Saucedo, el TSJ emitió un instructivo para revisar las detenciones preventivas, lo que facilitó de forma acelerada la excarcelación de Luis Fernando Camacho (y de otros líderes opositores como Marco Antonio Pumari y la expresidenta Jeanine Áñez).
Si bien Saucedo defendió la medida apelando a la «restitución del debido proceso», diversos sectores críticos le señalaron que la celeridad y el trato preferencial beneficiaron directamente a las principales figuras de la oposición cruceña.
Reconocimientos y actos públicos conjuntos
Posterior a su liberación a finales de agosto de 2025, Luis Fernando Camacho y Romer Saucedo compartieron escenario de manera pública. En el aniversario de Montero (Santa Cruz), el municipio distinguió a ambas autoridades en el mismo evento.
En esa oportunidad, Camacho elogió abiertamente la labor de Saucedo expresando:
«Gracias por devolverle la dignidad a la Justicia (…) lo hizo de frente y sin miedo».
Conexiones con la institucionalidad y élite cruceña
Romer Saucedo fue electo magistrado precisamente en representación del departamento de Santa Cruz.
A lo largo de su gestión, recibió condecoraciones por parte de entes afines a la Gobernación y la Asamblea Legislativa Departamental de Santa Cruz (controlada por Creemos, el partido de Camacho), lo que para analistas reforzó la lectura de una estrecha sintonía geopolítica y de intereses comunes.