Las seis federaciones de cocaleros del Trópico de Cochabamba, afines a Evo Morales, anunciaron este lunes un cuarto intermedio en sus medidas de presión y el levantamiento de los bloqueos de caminos que mantenían en distintas regiones del país.
La determinación marca el fin de una movilización que se prolongó por 51 días y que estuvo centrada en demandas políticas y económicas.
La decisión se produce luego de que el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, anunciara que el Ejecutivo estaba dispuesto a intervenir el Chapare con fuerzas policiales y militares en caso de que persistieran los bloqueos en esa región estratégica para la conexión vial entre el oriente y el occidente del país.
Paralelamente, el Gobierno advirtió que aplicará “mano firme” para hacer cumplir la ley y anunció acciones destinadas a establecer responsabilidades por los daños económicos atribuidos a las medidas de presión, apuntando directamente a Evo Morales y a los dirigentes que promovieron los bloqueos.
Durante una transmisión pública, Morales cuestionó a los dirigentes Mario Argollo, de la Central Obrera Boliviana (COB), y Vicente Salazar, de la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos Tupac Katari, a quienes acusó de haber cedido ante el Gobierno al suscribir acuerdos que derivaron en el levantamiento de las movilizaciones.
Sin embargo, uno de los dirigentes de las federaciones aclaró que la decisión no significa una rendición del movimiento. Señaló que las organizaciones sociales están retornando a sus bases para realizar un análisis profundo de la situación interna y definir los pasos a seguir en las próximas semanas, en función de la evaluación política del conflicto y de las medidas adoptadas por el Gobierno.
Pese al repliegue de las protestas, Morales denunció la existencia de un “gasolinazo” de hecho en la ciudad de Santa Cruz. Afirmó que YPFB autorizó la comercialización de gasolina y diésel a precios internacionales en determinadas estaciones de servicio, señalando que el litro de gasolina Ultra se vende a Bs 15,58 y el diésel a Bs 15,62.
El exmandatario sostuvo que esta situación confirmaría las advertencias realizadas por su sector respecto a una eventual liberación de los precios de los combustibles.
Asimismo, lamentó que los dirigentes sindicales decidieran poner fin a las medidas de presión cuando, según afirmó, el movimiento se encontraba cerca de alcanzar sus objetivos.
También cuestionó que, pocas horas después de firmados los acuerdos que derivaron en el levantamiento de los bloqueos, se hubiera dispuesto el Estado de Excepción sin que se concretara la liberación de las personas detenidas durante el conflicto.