Categoria: Política
Publicado 3 de julio de 2026

El expresidente Evo Morales rechazó haber instruido los bloqueos registrados durante 53 días en el país y afirmó que la medida de presión fue resultado de decisiones adoptadas en ampliados del sector cocalero.

Desde el trópico de Cochabamba, donde ofreció una conferencia de prensa, sostuvo que la movilización no fue aprobada como un bloqueo de caminos, sino como una marcha pacífica hacia La Paz, y que las acciones posteriores responden a interpretaciones políticas de sus detractores.

La declaración de Morales se produjo luego de que la Fiscalía admitiera la denuncia presentada por el Comité pro Santa Cruz contra él, Vicente Salazar y Mario Argollo por los bloqueos.

En su intervención, el exmandatario defendió que las protestas fueron una “rebelión” y “sublevación” de sectores indígenas contra lo que calificó como un modelo neoliberal, además de cuestionar que no existan procesos contra otros actores políticos por hechos similares en 2019 y 2022.

Morales también vinculó el origen de las movilizaciones a la Ley 1720, atribuida al senador Branko Marinkovic, norma que —según dijo— afectaba a la pequeña propiedad al favorecer la concentración de tierras.

En ese marco, anunció que solicitará el enjuiciamiento del legislador por dicha norma y reiteró que los conflictos sociales deben entenderse como parte de una disputa política e ideológica.

De acuerdo con los antecedentes del caso, entre mayo y junio se registraron 53 días de bloqueos que afectaron el tránsito de alimentos, combustible y medicamentos, principalmente en La Paz, Cochabamba y Oruro.

Las protestas derivaron en hechos de violencia y fallecimientos de personas que no pudieron acceder a servicios de salud o que sufrieron accidentes en rutas alternas.

Durante ese periodo, sectores afines al evismo mantuvieron puntos de bloqueo en el trópico de Cochabamba y en accesos hacia La Paz.

Tras un acuerdo entre el Gobierno y la Central Obrera Boliviana, el dirigente Mario Argollo ordenó el levantamiento de las medidas, aunque algunos grupos continuaron con las protestas hasta que Morales anunció un cuarto intermedio, aclarando que “no es rendirnos”.

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