El Gobierno boliviano anunció este sábado la creación de un grupo especial de élite para combatir el crimen organizado y los sicariatos, además del refuerzo militar en zonas fronterizas, en respuesta a la creciente ola de violencia que golpea al departamento de Santa Cruz, el motor económico del país.
La decisión fue tomada tras una reunión de emergencia celebrada en el Comité pro Santa Cruz, en la que participaron autoridades del Ejecutivo, la Policía Boliviana, representantes judiciales, fiscales y líderes regionales.
El encuentro se produjo después de varios hechos violentos registrados en los últimos días, entre ellos el asesinato del decano del Tribunal Agroambiental, considerado por las autoridades como un “punto de inflexión” en la lucha contra el crimen organizado.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, anunció la conformación inmediata del denominado Grupo Especial Táctico de Lucha contra el Crimen Organizado, integrado -según explicó- por agentes especializados provenientes de distintas unidades de élite del país.
“Está absolutamente prohibido que ciudadanos anden armados en la ciudad de Santa Cruz”, afirmó la autoridad a tiempo de anunciar radicales para frenar la ola de violencia y sicariatos”.
Anticipó que se intensificarán las redadas policiales y los controles de seguridad en las principales vías de Santa Cruz.
El funcionario subrayó que el nuevo grupo contará con personal entrenado en operaciones contra organizaciones criminales, narcotráfico y terrorismo, y comenzará a operar desde este mismo fin de semana.
Presencia militar en fronteras
Entre las medidas más relevantes anunciadas por el Gobierno destaca también el refuerzo de la presencia de las Fuerzas Armadas en ciudades y poblaciones fronterizas que, según las autoridades, han sido penetradas por redes criminales transnacionales.
La decisión busca contener el avance de organizaciones vinculadas al narcotráfico y al tráfico ilegal de armas, fenómenos que han aumentado la preocupación pública en Bolivia y que reflejan una tendencia regional de expansión del crimen organizado en Sudamérica.
El Ejecutivo boliviano no precisó cuántos efectivos militares serán movilizados ni en qué puntos específicos se desplegarán los operativos, aunque se anticipó una coordinación estrecha entre fuerzas policiales y militares.