Al final fue “narco-mentira” chilena: liberan carga de madera en Chile y Brasil
Redacción: Al Punto y Al Fondo
Lo que durante más de un mes fue presentado como uno de los mayores golpes al narcotráfico en la región terminó desinflándose. La narrativa de las supuestas «narco-maderas», que desde el 8 de junio puso a Bolivia bajo sospecha internacional y alimentó una intensa ofensiva política contra el gobierno de Rodrigo Paz, comenzó a derrumbarse con la liberación de los cargamentos de madera retenidos en las fronteras con Chile y Brasil.
La denuncia del fiscal regional de Arica, Mario Carrera, fue el punto de partida de una historia que rápidamente trascendió el ámbito judicial para convertirse en un instrumento de confrontación política. El fiscal aseguró haber descubierto una operación vinculada a 108 toneladas de cocaína, clorhidrato y ketamina, además de más de 103 mil kilos de sustancias controladas ocultas en contenedores de madera destinados a la exportación.
Con esos antecedentes, la oposición encontró un nuevo frente para golpear al Ejecutivo. A las acusaciones de las denominadas «narco-maletas» se sumó ahora el episodio de las «narco-maderas», mientras el expresidente Evo Morales utilizó el caso para insistir en que el gobierno de Paz representa la máxima expresión de un supuesto «narcoestado».
Durante semanas, el Ministerio de Gobierno soportó el asedio político y mediático mientras la Fiscalía chilena mantenía bajo reserva los antecedentes del caso. Según empresarios del sector exportador y autoridades bolivianas, las solicitudes de información nunca obtuvieron una respuesta suficiente para conocer las pruebas que sustentaban las acusaciones.
Sin embargo, el relato comenzó a resquebrajarse este jueves. Los camiones con madera de exportación, retenidos durante más de 40 días, fueron autorizados a continuar su tránsito luego de descartarse la existencia de sustancias controladas impregnadas en la materia prima.
El anuncio fue realizado por el presidente de la Cámara Forestal de Bolivia (CFB), Pedro Colanzi, acompañado por representantes de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb) y de la Cámara de Exportadores, Logística y Promoción de Inversiones de Santa Cruz (Cadex).
"Fue un show mediático del fiscal de Chile. El tiempo, las pruebas y las investigaciones demostraron que ninguna de las empresas que acusó estaba vinculada al tráfico de estupefacientes", afirmó Colanzi citado por la red Unitel.
Para el sector exportador, el daño ya está hecho. Más allá de la liberación de la carga, consideran que la reputación internacional de la industria forestal boliviana quedó seriamente afectada por acusaciones que, hasta el momento, no pudieron ser demostradas.
Por ello, solicitaron que la Fiscalía General del Estado, el Ministerio de Gobierno y la Cancillería impulsen las gestiones necesarias para restablecer la imagen del sector y, una vez descartada cualquier responsabilidad de las empresas involucradas, promuevan acciones de resarcimiento por los perjuicios ocasionados.
«Una vez se demuestre que las empresas no tienen responsabilidad en el tráfico de drogas, debe iniciarse un proceso de resarcimiento por el daño causado a la imagen del sector forestal exportador boliviano», demandó el presidente de Cadex.
Los empresarios también confirmaron que varios camiones retenidos en pasos fronterizos con Brasil y Chile ya fueron liberados, poniendo fin a una paralización que afectó durante semanas al comercio exterior boliviano.
El origen del caso
El 8 de junio, la Fiscalía, la Armada y el Servicio Nacional de Aduanas de Chile anunciaron la incautación de más de 100 toneladas de droga presuntamente ocultas en cargamentos de madera. A partir de esa investigación, las autoridades chilenas identificaron a 23 empresas bolivianas vinculadas a las exportaciones y solicitaron información para ampliar las pesquisas.
Más de cuarenta días después, la liberación de la carga sin hallazgos de droga abre inevitablemente una pregunta: si las pruebas eran tan contundentes como se anunció en un principio, ¿por qué los cargamentos terminaron retomando su camino? Esa interrogante explica por qué el caso, que nació como el escándalo de las «narco-maderas», hoy empieza a ser calificado una «narco-mentira».