EXCLUSIVA | En la política boliviana la lealtad dura lo que tarda en llegar una oferta de pegas. La bomba acaba de estallar en los pasillos de la Asamblea Legislativa: la bancada que prometió ser la oposición firme al nuevo gobierno de Rodrigo Paz acaba de dar el salto mortal al oficialismo.
Sí, así como suena. Los parlamentarios que llegaron a sus curules colgados de la fórmula de Jorge «Tuto» Quiroga -quien cayó en segunda vuelta frente a la alianza entre Rodrigo Paz y Samuel Doria Medina- decidieron que se está mejor cerca del poder que en la intemperie de la oposición.
Los rostros de la transfugación
El pacto ya se cerró y las fotos no mienten. El transfugio tiene nombres, apellidos y liderazgos claros en ambas cámaras:
- En la Cámara de Diputados: El principal instigador y orquestador del salto es nada más y nada menos que el jefe de bancada, Rafael López, secundado por un grupo de diputados que ya posan sonrientes junto al nuevo oficialismo.
- En la Cámara de Senadores: La jugada la encabeza Branko Marinkovic, flanqueado por pesos pesados del viejo mapa político como Ernesto Suárez (Demócratas), Katia Quiroga y la estructura del FRI, consolidándose como los articuladores del transfugio en la Cámara Alta.
El dato: De la noche a la mañana, los fieros críticos del gobierno entrante pasaron a ser sus nuevos aliados estratégicos. ¿El precio? Espacios de poder, cuotas de gestión y la clásica repartija de pegas.
La factura del «alquiler de siglas»
Para Tuto Quiroga, esto no es más que la crónica de una traición anunciada. Tuto está pagando hoy la factura más cara de su carrera política: la factura de la comodidad.
En lugar de darse al trabajo orgánico de construir un partido político real, con militancia, formación e ideología, apostó una vez más a la receta fácil:
- Alquilar o comprar una sigla prestada.
- Armar una bolsa de gatos mediante alianzas pragmáticas de última hora.
- Llenar las listas con caudillos regionales sin lealtad alguna al proyecto nacional.
El resultado está a la vista: cuando no hay partido, no hay disciplina ni principios. Los invitados se van con el que pone la fiesta.
Ironías de nuestra política: De convulsionar el país a las pegas del poder
Lo verdaderamente insólito —o trágicamente normal en nuestro medio— es la memoria corta de la clase política. Rafael López y Branko Marinkovic, los mismos autores de aquella controversial Ley de Tierras que paralizó a Bolivia con 53 días de bloqueo encarnizado, hoy son los flamantes aliados de Rodrigo Paz.
Pasaron de convulsionar el país y enfrentarse a muerte con el ejecutivo, a acomodarse bajo el ala del gobierno de turno a cambio de cuotas de poder.
El cuadro no puede ser más ilustrativo de la decadencia sistémica: transfugio sin descaro, alianzas de conveniencia, pragmatismo puro y duro. ¿Qué tal la política boliviana, no?