A dos meses del decomiso de 189,5 kilos de oro en el aeropuerto de Viru Viru, la Fiscalía de Santa Cruz reconoce que todavía no pudo establecer el origen geográfico o minero del cargamento. La documentación presentada para exportar el mineral fue observada como presuntamente falsificada y el código QR de Senarecom no podía ser leído por el sistema. La exportadora registrada era Emporio Dorado SRL, con domicilio en La Paz.
Lo más llamativo es que, frente a un cargamento millonario cuyo origen todavía no ha sido esclarecido, la investigación fiscal tiene a una sola persona como investigada: Adrián Lema Roca. La propia Fiscalía informó a la Cámara de Senadores que no amplió la investigación contra ninguna otra persona natural o jurídica. Lema Roca estuvo detenido inicialmente, pero actualmente se encuentra en libertad.
La situación resulta difícil de explicar. 189,5 kilos de oro no son una carga cualquiera y su procedencia debería activar una investigación de máxima prioridad. Sin embargo, dos meses después, la pesquisa no toca ni a la Aduana ni a Senarecom, instituciones directamente vinculadas con la salida y certificación del mineral. Tampoco se advierte una reacción institucional proporcional de la Fiscalía General del Estado, la Justicia y el Gobierno frente a un cargamento cuyo valor se mide en millones de dólares.
Aduana, AJAM, Comibol y Senarecom no figuran como querellantes; únicamente se apersonaron al proceso, según la respuesta fiscal. La senadora Betty Canaviri Villanueva pidió información sobre el caso, pero la Fiscalía alegó reserva de investigación, según reportó la página digital Revista Montero.
La pregunta queda abierta: ¿de dónde salieron los 189,5 kilos de oro, ¿quién los iba a exportar?, ¿con qué respaldo legal? y ¿porqué, ante semejante cantidad y valor económico, solo existe una persona investigada?
Dos meses después, el oro está decomisado, pero su origen continúa sin explicación pública y la investigación fiscal parece avanzar sin tocar a las instituciones que deberían contribuir a esclarecerlo.