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Publicado 18 de julio de 2026

El célebre periodista, cineasta y estratega de la comunicación política boliviana, Eduardo «Pachi» Ascarrunz (76), falleció en las últimas horas en medio de un paradójico y espeso silencio de los medios de prensa y la clase política actual.

El deceso del histórico asesor y cronista, considerado una de las mentes que ayudó a cimentar la narrativa democrática del país en los años 80 y 90, fue confirmado y lamentado profundamente por Editorial 3600, el sello que resguardó y editó parte de su invaluable obra bibliográfica.

Frente a la amnesia colectiva de un sistema político y mediático que suele devorar a sus referentes, Editorial 3600 comunicó una sentida semblanza que ubica a Ascarrunz en el Olimpo de la intelectualidad contemporánea:

El silencio paradójico y doloroso

A pesar de la magnitud de su legado, la noticia de su muerte apenas ha encontrado eco en los medios de comunicación actuales, evidenciando una profunda amnesia colectiva.

Pareciera que las nuevas generaciones de comunicadores y ciudadanos carecen de memoria histórica, o peor aún, que la ingratitud del sistema político boliviano es tan grande que prefiere sepultar en el olvido a quienes construyeron sus cimientos.

La clase política de las décadas de los 80 y 90 le debe gran parte de su vigencia y sus éxitos consejo y acciones de Ascarrunz. Pero la deuda se extiende también a los líderes actuales: las nuevas estructuras políticas -muchas veces vacías de contenido- ignoran que caminan sobre un terreno institucional y democrático cuyo lenguaje y narrativa fueron apuntalados, en gran medida, por el aporte conceptual de «Pachi».

Su olvido es el reflejo de un país que suele devorar su propia historia.

De la trinchera contra la dictadura a la «generación dorada»

La trayectoria de Ascarrunz está marcada por el coraje de una época donde hacer periodismo implicaba arriesgar la vida.

Fue una pieza clave de la intelectualidad paceña y nacional que resistió los regímenes de facto.

Formó parte de las voces del mítico semanario Prensa —impulsado por el sindicato de trabajadores de la prensa—, convirtiéndose en un cronista de primera línea ante hechos que sacudieron al país, como la cobertura de la tragedia aérea de Viloco en 1969.

Al conocerse la noticia de su deceso, rompiendo el espeso silencio mediático, el expresidente e historiador Carlos Mesa recordó precisamente este lazo inquebrantable con las libertades democráticas:

El estratega que revolucionó la comunicación política

Si la pluma de «Pachi» era filosa, su mente para la estrategia política era revolucionaria. Ascarrunz fue el gran arquitecto de la comunicación electoral moderna en Bolivia tras el retorno de la democracia, dotando de música, semiótica y mística a las campañas más intensas del revuelto tablero nacional.

Su hito fundacional en esta área fue la histórica campaña que devolvió a Víctor Paz Estenssoro a la presidencia en 1985, un despliegue de genialidad estratégica que Mesa evocó con admiración: «Todavía recuerdo la gran campaña electoral de Paz Estenssoro que condujo en 1985».

Pero su influencia no se detuvo ahí.

Su agudo entendimiento del sentir popular lo llevó a asesorar posteriormente a Jaime Paz Zamora (1989) y a convertirse en la mente detrás del arrollador fenómeno urbano de Carlos Palenque y Conciencia de Patria (Condepa) en La Paz, acompañando también la candidatura histórica de Remedios Loza en 1997.

El guardián de la memoria oral frente al olvido

Ascarrunz entendió que el poder no solo se asesora, sino que se disecciona. Su monumental obra La palabra de Paz: un hombre, un siglo (2008), fruto de horas de conversación profunda con Paz Estenssoro, queda como un documento imprescindible para la historiografía boliviana.

Privilegiado periodista boliviano que tuvo la dicha de pasar horas de horas en una charla con el cuatro veces presidente y considerado el mejor presidente de Bolivia: Víctor Paz Estenssoro.

Asimismo, su inquietud creativa lo llevó a explorar el cine y la televisión, llegando a escribir y dirigir en 1992 la producción de ficción urbana Larga distancia.

Pachi, nacido en la ciudad de La Paz en 1950, prefirió el perfil bajo antes que el aplauso fácil; escogió la tertulia generosa y el consejo sabio detrás del escenario político.

Hoy, mientras los reflectores de la coyuntura ignoran su partida, el periodismo verdadero, la cultura y la historia política de Bolivia cierran un capítulo brillante en la intimidad de los que aún recuerdan.

Aunque la política actual sufra de amnesia, su obra sigue siendo los hilos invisibles de este mapa. Buen viaje, Pachi. Como cerró Mesa su despedida: «¡¡¡Hasta siempre Pachi!!!».

Crédito de la imagen: Captura de pantalla obtenida del video de la entrevista realizada por la periodista Claudia Benavente, entonces directora del diario La Razón, en la que Eduardo Ascarrunz presenta el libro El Negro Aillón, Genio y Figura, dedicado al jugador del Club Ingavi. Programa: Piedra, papel y tinta - La Razón (23-08-24). Se consigna el presente crédito en observancia de la Ley N.º 1322 de Derecho de Autor y en reconocimiento de la procedencia del material utilizado.

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